¿Qué señales indican que mi hijo pequeño necesita ir al psicólogo?

terapia infantil en tenerife

Cuando madres y padres comienzan a sentir preocupación por el comportamiento o las emociones de su hijo, surge siempre la misma pregunta: “¿Es normal a su edad o mi hijo necesita ayuda profesional?”

Como especialistas en terapia infantil, queremos tranquilizarte: plantearse acudir a un psicólogo infantil con un hijo no significa que exista un problema grave ni que como padres hayáis hecho nada mal. Por el contrario, es un signo que denota una gran responsabilidad emocional, y que os honra.

Detectar a tiempo ciertas señales de alerta puede marcar una gran diferencia en el bienestar del niño y también en el de toda la familia. ¿Quieres conocer qué es normal y qué no en el comportamiento en la infancia? Acompáñanos en este post, en el que intentamos aportar luz a tus preocupaciones.

Cambios normales en la infancia y señales de alerta

La infancia es una etapa del desarrollo humano llena de cambios. Hay momentos de mayor dependencia, fases de inseguridad, miedos pasajeros y etapas de rabietas que forman parte del desarrollo. Todo eso entra dentro de lo predecible y normal, por mucho que os incomode o duela. Sin embargo, hay situaciones a las que conviene prestar especial atención, ya que pueden ser señal de determinadas anomalías a nivel psicológico que conviene tratar cuanto antes. Como guía, os dejo unas preguntas para que os hagáis a vosotros mismos:

  • ¿El comportamiento anómalo se mantiene en el tiempo?
  • ¿Es muy intenso?
  • ¿Interfiere en su día a día, en casa, en el colegio o bien en sus relaciones?
  • ¿Le genera sufrimiento a él o a la familia?

Cuando la respuesta a varias de estas preguntas es “sí”, puede ser buen momento para consultar con un profesional. La terapia infantil no busca etiquetar a niños y niñas, sino comprender qué está pasando y acompañarle en su desarrollo emocional.

Claves para entender si tu hijo necesita ayuda psicológica

Madres y padres suelen ser los primeros en notar que algo no va bien a nivel emocional desde el propio entorno familiar. Algunas señales frecuentes incluyen tristeza persistente durante semanas; llantos repentinos sin motivo; miedos intensos y limitantes; nerviosismo o ansiedad constante; irritabilidad y enfados desproporcionados; dificultad para hablar de las emociones propias; baja autoestima

Estas señales no siempre indican un trastorno, pero sí pueden ser una llamada de atención que invite a la acción. Los psicólogos para niños pueden ayudar a poner nombre a aquello que le ocurre, sea lo que sea, y encontrar la mejor forma de acompañar al niño y guiarle hacia un desarrollo saludable.

Cambios en la conducta y en el día a día

Hemos visto las anomalías que los padres pueden observar en las emociones de sus hijos. Pero a menudo también se producen señales de alerta en el comportamiento cotidiano. Algunas de las más habituales son:

  • Rabietas muy intensas o frecuentes.
  • Problemas de sueño: dificultad para dormirse, despertares frecuentes o pesadillas continuas.
  • Conductas regresivas, como volver a mojar la cama, chuparse el dedo o hablar como cuando era más pequeño.
  • Cambios en la alimentación, rechazo a comer o relación conflictiva con la comida.
  • Aislamiento, desinterés por el juego o por actividades que antes disfrutaba.

Algunas veces, aunque no siempre, estos cambios aparecen tras situaciones vitales importantes: una separación, un duelo, el nacimiento de un hermano, un cambio de colegio o una mudanza. La terapia para niños ofrece un espacio seguro donde poder expresar aquello que los niños no saben explicar con palabras.

Señales que aparecen en el colegio o en el entorno social

El entorno escolar también suele dar pistas importantes de los problemas que puede estar atravesando un niño en su desarrollo. A veces el niño parece “estar bien” en casa, pero en el colegio surgen dificultades, o viceversa. Una señal son los problemas de adaptación al colegio, que se manifiestan de varias formas. Por ejemplo, puede existir dificultad para relacionarse con otros niños, y producirse conflictos frecuentes, aislamiento o rechazo del grupo. También es esencial detectar si hay bloqueos repetitivos, inseguridad o miedo a participar en clase. Y, por último, y no menos importante, observar si se produce una negativa recurrente a ir al colegio, a menudo alegando malestar físico sin causa médica aparente.

Al encontraros con esas señales, lo primero que debéis hacer es hablar con los maestros. Si familia y escuela comparten preocupaciones, acudir a un profesional deber ser el siguiente paso. Los psicólogos para niños trabajan teniendo en cuenta todos los contextos en los que el niño se mueve y pueden coordinarse con padres y escuelas para gestionar mejor los problemas y trabajar coordinadamente en una misma dirección.

Cuándo es recomendable consultar con un psicólogo infantil

No existen reglas o momentos precisos en los que tomar la decisión. En muchas ocasiones, las familias llegan a consulta simplemente porque sienten que algo no va bien, aunque no sepan definir exactamente el qué. En otros casos, llegan a psicoterapia animados por los maestros del niño. 

Si tienes dudas, te recomendamos pedir ayuda profesional cuando, como padre o madre, sientas que se unen varios de estos factores: 

  1. El malestar del niño se mantiene en el tiempo.
  2. La situación está generando desgaste emocional en la familia.
  3. Las estrategias habituales ya no funcionan.
  4. Os sentís “desbordados” por la situación.

Acudir a un psicólogo infantil no implica empezar una terapia larga ni complicada, ni muchos menos adentraros en situaciones que no sabréis bien cómo afrontar.

A veces, unas pocas sesiones de orientación y acompañamiento son suficientes para reconducir la situación.

Y si el niño se enfrenta a algún problema que requiera un acompañamiento más prolongado e intenso, como podría ser un trastorno de la conducta, podréis estar seguros de haber tomado la decisión correcta y creado las bases sólidas que necesita para desarrollarse con mayor bienestar emocional, seguridad y confianza en sí mismo.

Cómo ayuda la terapia infantil a niños y familias

La terapia infantil siempre se adapta a la edad y a las necesidades de cada niño. A través del juego, diferentes herramientas y el vínculo con su terapeuta, el niño encuentra un espacio donde se siente comprendido y seguro. Pero el trabajo no se centra en el niño únicamente; la familia también forma parte activa del proceso, y también el centro escolar. Con la terapia infantil conseguimos los siguientes objetivos:

  1. Comprender mejor qué le ocurre al niño.
  2. Dotar a madres y padres de herramientas prácticas.
  3. Mejorar la comunicación familiar.
  4. Favorecer un desarrollo emocional más sano y equilibrado.

Si al leer estas señales anómalas en el comportamiento o las emociones de tu hijo o hija te has sentido identificado, es importante que sepas que no estás solo. Pedir ayuda no es un fracaso, sino una forma de favorecer su desarrollo y cuidarle.

En nuestro centro de psicología en Tenerife ofrecemos atención especializada en psicología infantil, tanto en consulta presencial en La Laguna, Tenerife, como en modalidad psicoterapia online. Si tienes dudas o necesitas orientación, estaremos encantados de escucharte y acompañarte de forma cercana, con respeto y profesionalidad. Si necesitas pedir cita con un psicólogo infantil para saber si podemos ayudarte, no dude en contactar.

Si nos necesitas, ponte en contacto con nosotros.
Podemos ayudarte.

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